Seguramente te ha pasado alguna vez: estás en clase o vas en el bus y, de repente, tienes esa extraña sensación de que alguien te mira. Te giras y descubres que no te equivocas, ¡alguien realmente lo está haciendo!.
A este fenómeno se le conoce como escopaestesia (o scopaesthesia por su nombre en inglés), y ha despertado mucha curiosidad en la neurociencia.
La escopaestesia es la sensación de que alguien nos está mirando, aunque no lo veamos. También se le conoce como percepción de la mirada. También suele llamársele efecto de mirada en la nuca,
Esto no solo sucede cuando hay la sensación de ser observado directamente, sino que hay casos donde esa sensación de ser observados todo el tiempo, se percibe a través del espejo o por una cámara.
Y aunque hay factores neurobiológicos y psicológicos que podrían estar implicados, no existen pruebas científicas sólidas que demuestren que realmente tengamos una habilidad especial para sentir las miradas.
La escopaestesia no tiene una base científica como tal. Pero sí, hay teorías que nos pueden dar un acercamiento para explicar la sensación de ser observado.
La escopaestesia ha despertado el interés de la neurociencia, pero la evidencia científica que la respalda es escasa.
Esto ha sido objeto de varios debates científicos, debido a que, mientras unos señalan que es una habilidad, otros creen que hubo errores al hacer el estudio. Es por esta razón que existen diversas creencias sobrenaturales o que se ha “desarrollado” un don extrasensorial.
Sumariamente, podemos citar algunas teorías que intentan explicar la escopaestesia, y que conforman lo que en metodología solíamos denominar como "marco conceptual" cuya importancia radica en que aporta los conceptos que recurrentemente orientan todas las publicaciones al respecto. Citamos:
- ▶ El cerebro está en estado de alerta, lo que le permite reaccionar a cambios en el ambiente.
- ▶ La visión periférica permite captar movimientos y cambios de luz en los bordes del campo de visión.
- ▶ Las neuronas espejo se activan cuando vemos a alguien hacer algo, lo que nos ayuda a entender sus intenciones.
Todas ellas tendrán su respectiva y conveniente explicación, en el desarrollo de este artículo.
La escopaestesia suele experimentarse en situaciones que se perciben como peligrosas, como: Estar solos en un lugar desconocido, Estar de noche, Estar en una calle poco concurrida.
Y aunque hay factores neurobiológicos y psicológicos que podrían estar implicados, no existen pruebas científicas sólidas que demuestren que realmente tengamos una habilidad especial para sentir las miradas.
Orígen
Esta idea fue explorada por primera vez por el psicólogo Edward B. Titchener en 1898 después de que los estudiantes de sus clases informaron que podían "sentir" cuando alguien los miraba, aunque no pudieran ver a esta persona. Titchener realizó una serie de experimentos de laboratorio que solo encontraron resultados negativos. El efecto ha sido objeto de atención contemporánea de parapsicólogos e investigadores marginales desde la década de 1980 en adelante.
Titchener no creía en la telepatía, y la explicación que ofreció fue que cuando un sujeto cree que está siendo observando y se da la vuelta para comprobarlo, una segunda persona detrás (que ya tenía identificado al sujeto en su campo de visión) nota que este está girando su cabeza, por lo que fija su mirada hacía el sujeto. El sujeto desde su perspectiva mira a su alrededor y, en efecto, está siendo observado por la segunda persona.
Titchener atribuyó el efecto del "hormigueo" al sujeto que enfoca su atención en su propio cuello y la idea de que alguien podría estar mirando este último, observando que una persona que concentra su atención en su propia rodilla o pie hará que esa parte del cuerpo se sienta más sensitiva. Titchener realizó varios experimentos de laboratorio con personas que afirmaban "sentir las miradas de otros" y otras que afirmaban que podían hacer que las personas voltearan, pero los resultados fueron negativos en ambos casos.
Estudios posteriores
Un estudio de 1913 realizado por John E. Coover pidió a diez sujetos que indicaran si podían o no sentir que un experimentador los miraba, durante un período de 100 posibles períodos de observación. Las respuestas de los sujetos fueron correctas el 50,2% de las veces, un resultado que Coover llamó una "aproximación asombrosa" de pura casualidad. Coover concluyó que aunque la sensación de ser observado era común, la experimentación demostró que era "infundada". Sugirió que la sensación de "hormigueo" descrita por Titchener era un ejemplo de automatismo motor.
Un experimento de 1983 que usó cámaras de circuito cerrado de televisión para observar a los sujetos informó una tasa de éxito del 74%, aunque investigaciones posteriores sugirieron que no se había controlado la aleatoriedad de las secuencias. Un intento de recrear este estudio en 2009 usó cámaras de circuito cerrado y monitoreo de la conductancia de la piel o actividad electrodérmica para detectar una reacción de los sujetos. El experimento no pudo demostrar un efecto claro.
En la década de los 2000, el biólogo Rupert Sheldrake llevó a cabo experimentos para poner a prueba este efecto. Pidió a un grupo de personas que afirmaban ser capaces de sentir las miradas que dijeran cuando estaban siendo observadas y cuando no. Sheldrake reportó sujetos con una sensación débil de que los miraban fijamente, pero no la sensación de que no los miraban. Sheldrake resumió su caso en la revista Journal of Consciousness Studies, donde dijo que encontró una tasa de aciertos de 53,1%, con dos sujetos casi siempre correctos, puntuando muy por encima de los niveles de probabilidad.10Los experimentos de Sheldrake fueron criticados por usar secuencias con "relativamente pocas secuencias largas y muchas alternancias" (en lugar de patrones verdaderamente aleatorios), que habrían reflejado los patrones naturales que las personas que adivinan y apuestan tienden a seguir y pudieran haber permitido que los sujetos aprendieran los patrones implícitamente.
¿Cómo opera este fenómeno?
Estás sentada tranquilamente en el autobús, y, por alguna razón, la persona del otro lado del pasillo se enfoca con una mirada intensa en tus pies. ¿Te habrás puesto zapatos diferentes en tus prisas por salir de la casa? No, revisas y los zapatos son perfectamente iguales.
Tal vez estás corriendo en la caminadora del gimnasio o caminando por los pasillos de tu universidad, y no puedes evitar sentir que la persona junto a ti te está observando (y tal vez juzgando). Ese sentimiento de ser observado aparece de manera casi imperceptible, y ni siquiera es claro cómo sabes que eres el objeto de la fijación visual de otra persona. En ese mismo sentido, tal vez tú eres quien está mirando fijamente. ¿Qué te lleva a observar personas aparentemente fuera de tu control consciente?
Por qué las personas se te quedan viendo
Un nuevo estudio realizado en la universidad de Londres por Hannah Scott y sus colegas (2018) está basado en la idea de que las personas se quedan viendo porque “en la comunicación no verbal, los rostros, y en particular los ojos tienen mucha información sobre el estado mental de una persona.” Explican que los ojos contienen “información socialmente relevante” porque cuando ves que alguien fija la mirada en ti, tienes alguna idea de lo que podría estar pensando. Sin embargo, como muestra el ejemplo de los zapatos, cuando alguien se te queda viendo, no se está fijando solo en los ojos.
Los autores británicos observan que las personas también se quedan viendo los labios de los demás para obtener pistas contextuales sobre lo que quieren decir al hablar. Si sientes que los ojos de alguien están enfocados en tu boca mientras hablas, no necesariamente significa que quieran un beso; podría ser que no te pueden oír muy bien. Las personas también observan tus manos si estás usando gestos al hablar, o tal vez están intentando entender lo que estás haciendo. La persona observándote en el autobús puede estar observándote mientras juegas algo en tu teléfono o tejes una bufanda. Tal vez tienes una habilidad que esa persona quiere aprender. Si esa persona está observando tus pies, podría ser para saber cuándo debe levantarse para salir de autobús en la siguiente parada.
El debate científico
Rupert Sheldrake, un investigador británico, ha hecho varios experimentos para probar si realmente podemos sentir que nos observan. En sus estudios, las personas parecían acertar más de lo esperado cuando adivinaban si alguien las miraba, lo que le llevó a pensar que podría haber algo especial en esta habilidad.
Pero otros científicos, como David Marks y John Colwell, no están de acuerdo. Ellos creen que los resultados de Sheldrake podrían deberse a errores en la organización de sus experimentos.
Concretamente, Marks y Colwell descubrieron que en esos ensayos se repetían ciertos patrones: es posible que los participantes se los aprendieran y acertaran más fácilmente cuando les preguntaban si estaban siendo observados.

El cerebro siempre está alerta: asunto de evolución y supervivencia
En la historia de la evolución, el ser humano ha aumentado su habilidad para detectar la presencia de depredadores, lo que ha permitido su supervivencia. Es posible que este mecanismo de defensa aún esté vivo en nuestra mente, lo cual puede influir en la aparición de la escopaestesia.
En cualquier caso, uno de los factores que podría explicar esta sensación es que estamos diseñados para estar en constante vigilancia, incluso cuando no prestamos atención de manera consciente.
Efectivamente, algunos científicos señalan que podría haber una explicación alternativa: el cerebro está en constante alerta para captar estímulos en el entorno. Este estado de vigilancia, conocido como atención exógena, permite que el cerebro reaccione de inmediato ante cambios en el ambiente, como movimientos súbitos o alteraciones en la luz. “Este sistema ha sido crucial para la supervivencia de nuestra especie”, señala Ruiz. Esto podría ser una respuesta evolutiva que ha sido fundamental desde la prehistoria, cuando detectar la mirada de un depredador o de otro humano podía ser una cuestión de vida o muerte.
Esto hace referencia a la función que tiene el cerebro de reaccionar de manera automática a cambios o estímulos repentinos, como, por ejemplo, movimientos inesperados o cambios en la luz, que ocurren a nuestro alrededor.
Este sistema de alerta, conceptualizado atención exógena, lo podemos definir como la capacidad del cerebro para reaccionar automáticamente a estímulos repentinos o cambios en nuestro entorno.
Con su ayuda detectamos lo que ocurre a nuestro alrededor, como los movimientos inesperados o los cambios en la luz.
La atención exógena ha sido crucial para la supervivencia de nuestra especie. Imagina que eres un humano primitivo en medio de un bosque. Si no fueras capaz de detectar rápidamente la mirada de un depredador o de otro ser humano, podrías estar en peligro.
Aunque hoy en día no tenemos que preocuparnos tanto por los depredadores, seguimos siendo muy buenos captando las pequeñas señales que se producen en el entorno, como el movimiento de los ojos de otra persona. Incluso si no lo notamos de manera consciente, esas señales pueden hacer que nuestro cerebro active la sensación de que nos están observando.
El papel de la visión
Además del sistema de alerta interna, la visión periférica es otro elemento que podría explicar la sensación de que alguien observa. Esta habilidad, que permite percibir movimientos y cambios de luz en los bordes de nuestro campo de visión, podría captar cuando alguien está cerca y centrando su atención en nosotros, aunque no lo percibamos de forma consciente.
Se entiende por percepción periférica a la capacidad que tienen los ojos de ver movimientos o formas, que está fuera del centro del campo de visión. Esto podría explicar el fenómeno de la escopaestesia, ya que no lo tenemos de frente y el cerebro tarda en interpretar que estamos observando algo.
Se teoriza que la capacidad de detectar con precisión el objetivo de la mirada de un observador ha conferido una ventaja evolutiva al mejorar las capacidades de detección de amenazas, además de facilitar la comunicación no verbal. En comparación con los ojos de otros animales, la esclerótica excepcionalmente visible y bien definida y el iris de los ojos humanos proporciona más evidencia de su importancia evolutiva para la especie, y se cree que se desarrolló a medida que los humanos se volvieron más dependientes de la comunicación compleja para la supervivencia y el éxito reproductivo.
Estos procesos mentales ocurren subconscientemente y utilizan información de la visión periférica; esto puede contribuir a la sensación de un "sexto sentido" que alertó a la persona que se observaba.
La visión periférica –o sea, lo que vemos fuera del centro de nuestro campo de visión, como los objetos o movimientos que aparecen en los extremos de nuestra vista– es otro factor que podría explicar este fenómeno tan curioso que es la escopaestesia.
Aunque no es tan clara como la visión central, es excelente para detectar el movimiento y los cambios en el entorno, lo que significa que nuestro subconsciente podría detectar que alguien nos está mirando.
Dicho de otro modo: si alguien a nuestro alrededor está moviendo los ojos o girando su cabeza para mirarnos, nuestra visión periférica podría captar ese pequeño movimiento, aunque no seamos completamente conscientes de ello. Y a su vez, esto podría hacer que nuestro cerebro nos alerte de que alguien nos observa.
Las neuronas espejo: empatía y sintonía social
Otra clave para entender la escopaestesia radica en el fenómeno de las neuronas espejo, que se activan en nuestro cerebro tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a alguien hacerla. Estas neuronas son fundamentales para la empatía y para interpretar las intenciones de otras personas de manera casi automática.
El cerebro humano también tiene una increíble capacidad para entender las acciones y las emociones de otras personas.
El ser humano es por naturaleza sensible a los sentimientos y emociones de los demás, lo que permite crear un ambiente de cordialidad y afecto. Esto puede manifestar la presencia de la escopaestesia, al detectar las miradas de otros y, en consecuencia, creer que nos miran.
Esto es posible gracias a unos circuitos cerebrales en los que participan las neuronas espejo, que se activan cuando realizamos una acción o cuando vemos a alguien hacer lo mismo y, sin hablar con ella, entendemos lo que está haciendo.
Estas neuronas están muy involucradas en la empatía y en la interpretación de las intenciones de los demás.
Podría ser que, en determinadas situaciones sociales, las neuronas espejo nos ayudaran a detectar si alguien nos está observando, ya que sirven para sentir o comprender las intenciones de otras personas de una manera casi automática.
Así, cuando alguien fija su mirada en nosotros, nuestro cerebro podría estar procesando esa información, incluso sin que lo sepamos de manera consciente.
El sesgo de confirmación es un fenómeno psicológico que puede intensificar la percepción de ser observados. Este sesgo ocurre cuando se presta mayor atención a la información que confirma nuestras creencias previas, ignorando o minimizando cualquier evidencia en contra. Así, si creemos que alguien está mirando, se comienza a buscar señales que lo confirmen.
Somos el ombligo del mundo
A veces pensamos que todo el mundo está pendiente de lo que hacemos y si lo hacemos bien o mal. O somos tan egocéntricos que nos consideramos el ombligo del mundo. Este fenómeno se conoce como el efecto spotlight.
La sensación de ser observados también se potencia debido a un fenómeno psicológico llamado efecto spotlight. Este sesgo cognitivo hace creer que los demás prestan más atención a lo que hacemos o decimos de lo que realmente lo hacen. “Tendemos a pensar que todos nos están mirando, especialmente en situaciones nuevas o incómodas”, Según detalla en su artículo en The Conversation, el profesor de Biología Celular de Universidad de Jaén Francisco José Esteban Ruiz
Cuando estamos en situaciones nuevas o incómodas, tendemos a pensar que los demás se están fijando en nosotros más de lo que realmente lo hacen.
Un ejemplo cotidiano de este efecto, y que no dudo que nos debió haber ocurrido a muchos en nuestra época de estudiantes, es cuando se llega tarde a clase o a una reunión y se siente que todos están observando, aunque en realidad la mayoría apenas note la presencia de cada uno y mucho menos se dan cuenta de tu retraso. Este efecto psicológico aumenta la percepción de ser el centro de atención, intensificando la sensación de ser observados, incluso cuando no es así.
¿Juega nuestra mente con nosotros?
Otra posible explicación psicológica es el sesgo de confirmación. Este fenómeno ocurre cuando buscamos, interpretamos o recordamos información que confirma lo que ya creemos. Es decir, que tendemos a creer lo que queremos creer.
Ocurre un efecto de autosugestión: Mientras más creemos en la escopaestesia, más probable es que se produzca dicha percepción, lo que contribuye a que esta sensación sea más frecuente. Esto hace que el cerebro busque señales que confirmen dicho fenómeno.
Si piensas que alguien te está mirando, es probable que prestes más atención a cualquier pequeño movimiento o gesto que lo confirme.
Además, si alguna vez has tenido la experiencia de sentir que alguien posaba su atención sobre ti y después has descubierto que era cierto, puedes haber condicionado tu cerebro a que tenga la misma sensación en situaciones similares.
Y es aquí cuando nuestra mente nos juega una mala pasada, haciéndonos sentir que somos observados cuando en realidad no es así.
La paranoia ya es algo más serio
En casos más extremos, la sensación de recibir miradas ajenas puede estar relacionada con una leve paranoia, especialmente en quienes sufren de ansiedad o se sienten inseguros en situaciones sociales.
Estas personas pueden interpretar cualquier pequeño gesto como una señal de que están siendo juzgadas o vigiladas, lo que refuerza la sensación de ser observadas.
Pero tranquilo, que sentir que alguien te mira no necesariamente significa que estés paranoico.
Por todo lo que hemos explicado antes, la escopaestesia es una experiencia común y, en la mayoría de los casos, simplemente ocurre porque nuestro cerebro está haciendo su trabajo de mantenernos atentos y en alerta.
Referencias consultadas:
Seguidamente se identifican todas las webs de donde se extrajo toda la información para dar forma a esta compilación, con intención de reconocerles créditos bibliográficos.